miércoles, 15 de junio de 2011

TODOS QUEMAMOS CARTICAS, PARA AYUDAR A OLVIDAR…


PIRÓMANO

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Tórridamente,
ha ido de un recuerdo al otro,
como si fuera un recio buscador
de tesoros pequeños y ostentosos,
hace tiempo guardados de su vista
en cajones llenos y ordenados,
donde también ha dejado baratijas,
como si fuera fiel coleccionista,
y hoy que los abre repasa moderado
cosa por cosa sin ninguna prisa,
cierto constata  que faltan unas cuantas
mientras encuentra otras cuyo origen
él desconoce, no tiene en el recuerdo,
son tantos años de hacer y deshacer,
coleccionando emanaciones naturales,
como hacen todos,
como sucede con quienes hallan gozo,
en ver abiertos sus sitios a la luz,
cuando por sombras llegaron hasta allí,
porque pasaron,
dejaron de servir…

De tanto amar se deja de querer,
se colecciona luego lo inservible
no tiene caro sentido para ser
más que recuerdo guardado entre la caja,
ha sido alhaja dormida entre el joyero
en cuello o manos sentida y cortejada,
paro a la hora en que perdió su brillo
dejó un cajón para vivir en otro
que no se abre sino cada veinte años,
fue destrabado y luego bien abierto
para buscar preciso remontando
sin otra pista que imágenes partidas,
no existe un nombre,
las fechas sólo viento de los años
vuelo tomaron  o son simples supuestos,
sólo los gestos gitanos e incompletos
que hiciera rostro, sonrisa, gris premura
al recibir caricias, al darlas con usura,
y ese tesoro de su perfecta risa,
y de sus ojos abiertos y queridos,
que se quedaron prendidos y estampados,
entre mi piel que guarda cicatrices
como recuerdos grabados del pasado…

Con gran cuidado revisa ese cajón,
en el que cree haber dejado antes,
no sabe cuando, sospechas son sus pistas,
lo que quedara de ese querer dejado
pero que nunca marchó del corazón,
y aunque revisa en un cajón y en otro,
de ese recuerdo partido pero hermoso
no puede hallar lo que complete todo,
que allí lo que hay es cal ya empalizada
que es casi nada…
Cierra aquel mueble
velado por la angustia
y luego toda la casa desmemoriada,
saca un cigarro y lo enciende con cuidado
luego le prende fuego al vecindario,
serán dos días más que suficientes
le bastarán para olvidar que allí
coleccionaba recuerdos incompletos,
contuvo todo lo que le fue tan caro
y sin embargo perderá la pista
de estos instantes sinceramente breves
si comparamos los muertos o extraviados,
que son difuntos en este fuego fatuo…

JOSÉ IGNACIO RESTREPO Copyright ©
• Reservados todos los derechos de autor

4 comentarios:

  1. Nunca antes sentí el vértigo tan abstracto de entrar en la mente de otro, al que pensaría algo más raro, y hallarme tal cual él, tan parecido... de las ganas a veces de quemarlo todo quedan antiguas noticias que estremecieron a todos, como ahora tu poema, entre el fuego y el pensamiento fragmentado... enhorabuena mi bello!

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  2. Una pira funeraria para inmolar los resabios del querer...lo besos que fueron en el ayer, las palabras que expiraron por falta de alimento necesario, porque ya tocaba pasar a otro plano, y cerrar círculos es un arte vano. Quemar, fundir...la combustión purifica, y desde tiempos ancestrales mantiene lejos los demonios....Excelente poema. Un abrazo.

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  3. Ese sensible destierro de las almas, que pese a sentirse semejantes a leguas unas de otras se hallan siempre, Europa, que de ese largo galopar tengo memoria y de quemar las cartas llevo las yemas quemadas y en le alma cicatrices olvidadas...Gracias por venir amor...

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  4. OTRA VERDAD DE FUEGO MARDY...COMO LEGUA DE TU ARDIDA BOCA: EL FUEGO PURIFICA...TODO SEA POR LA POESÍA, AMIGA MÍA...GRACIAS POR VENIR A ESTE VERANO ENCELADO ENTRE BALDOSAS Y CON EL SAXO DE FONDO, SIN REMEDIO...

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