domingo, 26 de febrero de 2012

DESDE EL ESPEJO / Poesía de José Ignacio Restrepo

 A LA ESPERA

AMOR EN AZULES

Qué te voy a decir,
me gustan las mansardas,
los jardines montados,
los parques sin frontera algo sombríos,
que incluso en el solsticio de verano
lucen un tanto abandonados,
me place sentir ese toque de misterio
que hay en las casas dejadas sin un dueño,
ante el solaz de infaustos roedores
que esperan impacientes a que llenen
la alacena, la bodega o algún closet
con los víveres de grano y los mejores,
carnes y huevos para fría temporada,
como en las casas nobles que recuerdan
o aquellas más pequeñas de empleados
que nobleza tienen por montones

Me gusta ver los gatos por la noche,
sentir sus maullidos al buscar pareja,
presentir cuando se toman con las garras
por el pelo poblado y con ventaja,
uñas, dientes, ojos desgarrados
diciéndole en el techo que está liso,
¿ acaso no soy ése que querías
el más bello que soñabas, que llegara ?

Y entre que arribas
con el viento ancho,
con las estrellas que tu nada alumbran,
yo te preparo lo que más te gusta,
esto es, aunque suene reluctante,
me doy un baño con especias tuyas
me envuelvo húmedo en la bata color rojo
que dejaste olvidada un día sin noche,
miro mis ojos porfiando en el espejo
diciéndome ojalá no se distraiga,
y luego ansioso me tumbo allí en la cama,
para dejarme sorprender un poco,
cuando en silencio me llegues inefable,
contándome con dos o tres palabras,
que el transporte estaba detenido,
porque un hombre saltó en el frío río,
a buscar los recuerdos infecundos…
y nadie pudo hallarlo,
nadie quiso…

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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6 comentarios:

  1. Has descrito el mundo del poeta, los lugares comunes que gustan de recorre esas almas que no atienden a brillos ni tintineos de cristal de Bohemia, sino a la austera oscuridad que le permite estar hacia adentro. Me han encantando esos versos ..o aquellas más pequeñas de empleados que tienen de nobleza por montones... siempre sale el filántropo, aún cuando la esperas con semejante rito de húmedo aroma que hasta llega, qué giros en tus poemas, genial de verdad, eres el poeta de este siglo, sin duda. Abrazos.

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    1. De mis sentidos lutos, acertados por ventura en el marco de estas nuevas ventanas, esta nueva casa, mi mujer nueva, que hace ya casi quince años decidió ser la vela de mi barco, la nueva calle que veo del balcón, mis parientes nuevos en virtud de esta arriesgada consigna, ésta de ser señor de lo mío, mis lutos, como los llamo, lo mío, y vienes y haces de fanal a todas las horas -amiga del alma arriesgada, que te nombra-...Ah, este mantel de letras y palabras, tiene asendereados tus caminos sobre los míos, tus sentires prófugos sobre mis libres y espirituales golpes de mar dentro del pecho, que cuando porfían, hablan...Besos Carmen..

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  2. Carmen ya los dijo. Yo no me canso de leerlo. No puedo competir con Carmen. Lo he guardado en mis archivos de word, como otros tantos. Quizá alcance para que comprendas tamaña admiración. Un beso.

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    1. ....y vi mi pecho ardiendo en lentejuelas, tus violetas crespas y benditas, haciendo surcos para que pasara...ardía en letras, solo eso le quedaba...Eso tienen las letras del poeta, marchan bien vivas, mientras él agota cada día, haciendo de preñeces esperanzas....Mi más grande, mi mejor abrazo, Violeta querida...Gracias..

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  3. ...lo paseo de lo Bardo en la paysagen que lo nutre...lo triunfo del existir, sin nocion, apenas por que si....esta paysagen tiene de importante porque se ergue a los ojos de lo Poeta y, á la vez, que lo ergue a El....existir és todo lo que vale hasta la mano que escribe....subsistir sin resistencia y se dejar ir, largar lo corazón que insiste en se mantener, en respirar profundo... vivir la noche y lo dia sin piensar en lo "y después?"....
    ...y, después.... era una vez lo "silencio y todo ya se quedó dicho por lo Poeta.....

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    1. ...En mitad del jardín, ves el pasillo hecho por mis pies, reverenciando la veta allí dejada por un invierno corto, y manso...La mirada pasada es la misma que hoy alumbra todo, y la ventana rota, aduce que por ahí pasa algún pájaro, que ha empezado a colegir que adentro en casa, moran silencios bellos y ostensibles, a los que no debe temer nunca, ni siquiera si quebrara el vuelo, si perdiera las alas o el pellejo...El silencio es mi vaso, la palabra mi caliz...pero eso es otro cuento....gracias por venir querida Maria...

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