viernes, 17 de febrero de 2012

A LA MÍA, QUE ME QUIERE BIEN Y LO MAULLA A TODA HORA...


ODA AL GATO
Federico García Lorca


 
Los animales fueron
imperfectos, largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares,
gracia, vuelo.

El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente
terminado,
camina solo y sabe lo que
quiere.
El hombre quiere ser
pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león
desorientado,
 el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para
golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus
ojos de oro.
No hay unidad como él,
no tienen
la luna ni la flor tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno firme
y sutil es como la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos dejaron una sola ranura
para echar las monedas de la noche.

 Oh pequeño
emperador sin orbe,
 conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón,
nupcial sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie reclamas
cuando pasas y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo es inmundo
para el inmaculado pie del gato.
Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
 vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta de las habitaciones,
 insignia de un desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y
perteneces al habitante menos
misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas, discípulos o amigos
de su gato.

Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica, el gineceo con sus
extravíos, el por y el menos de la
matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero, e
l atavismo azul del sacerdote,
 pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su
 indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.

















4 comentarios:

  1. Este homenaje lorquiano es genial, siempre me gustó pero sin duda, a esa Caty que te quiere bien le hubieras tú igual canto o tal vez más bello, sí más bello, con tu sello único. Un abrazo.

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    1. Lo encontré en un blog ajeno, y me lució tan bello, las palabras tan vivas, el lenguaje tan tierno, ese bello García -otra vez- me dejó boquiabierto...Katty, en su nueva casa es todo y más que esto...Abrazos querida...!!!

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  2. Oh pequeño
    emperador sin orbe,
    conquistador sin patria,
    mínimo tigre de salón,
    nupcial sultán del cielo
    de las tejas eróticas,
    el viento del amor....; Lorca es único,ya lo había leído,pero hoy me he parado y lo desmenuzado en el pensamiento y es como si lo hubiera descubierto hoy,gracias amigo.

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    1. Tu presencia, gesto embellecido, como suave maullar de gata noble, da al lugar el color requerido para sentar que el fin es un principio, en Lorca bien amado por nosotros, y por los gatos que salen a buscar a que pareja amar...por los tejados...Besos Mayte, querida amiga, feliz de verte en este pasillo de letras!!!

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